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No tengo mucha idea de cómo empezar esto sin leerme como algún mal intenso erudito musical, así que prefiero echar el cuento de como llegué a este alocado dúo de Barcelona, España. Hace unos años un gran amigo personal, Cheky Bertho ( A.K.A @AlgodónEgipcio) me pasó un video y solo me dijo "te va a gustar". Ahora bien, Cheky siempre ha tenido el súper poder de mandarme música específicamente afín a mis gustos: pasó con Akron/Family, Bon Iver, Parts and Labor, entre otros. Sin dudar di click al link y me encuentro con el video de "Nanavividedeñaña" y una banda cuyo nombre monosílabo con ese signo de exclamación prometía algo diferente.


En una reacción para nada inesperada amé la canción, y amé mucho más el hecho de que fueran dos personas, cosa que supe luego. Spazzfrica Ehd (batería, demasiados instrumentos para nombrar) y PapaduPau (guitarras, mismo caso) sonaban como dos mejores amigos que decidieron hacer música ultra visceral con raíces en su particular conexión, y esa es una cualidad que respeto y con la que me identifico.


Luego de disfrutar lo que considero sería su mejor trabajo hasta el momento, "Megaflow" (2011), pasé bastante tiempo obsesionado con sus ritmos, con su delivery y con joyas líricas como "Calonge Terrassa". Mis ansias se vieron calmadas con su más reciente trabajo: Wanananai. Describir este disco podría llevarme por demasiadas vías y podría terminar en un desastre de conceptos e influencias, y habiendo leído reseñas de gente mucho más versada que yo, son pocos pero contundentes los comentarios que puedo hacer, siendo uno este: suena como si Tatsuda Yoshida de Ruins y Frank Zappa se hubiesen echado senda pea en una playa del Caribe.


Como buen dúo utilizador de Loops, Za! lo lleva a un nuevo nivel, metiendo las trompetas y el microkorg en el paquete, como en "Torrefacto Wagoriano", y explotando mucho más este recurso en el primer trío de temas del disco "El calentito, 1, 2 y 3". Hacer temas de varias partes ya es un sello de la banda y esta producción no se queda atrás, como en el caso de "Hotto, Hottero y Hottesto" que parecen como evoluciones de un pokémon adicto a la ayahuasca. "Súbeme el monitor" es un Himno/Rap/Reggaetón del futuro que fácilmente podríamos utilizar todos los músicos en las pruebas de sonido, y por si no faltaba más," Wanananai" también destaca por sus grandes líricas, como en el caso de "La gran muralla china", cuya letra es literalmente "La muralla china", en diferentes patrones y cortes espasmódicos producto de dos carajos que estoy seguro se encontraron en la vida gracias a su locura y su sentido tan increíble del humor.



A nivel técnico, la electrónica está más presente, pero de una forma no invasiva, se incluye como un recurso mas no como la guía, una vez más el delivery en la dinámica batería/guitarra es precioso, y es complementado con los sintes y algunos samplers. La sonoridad de "Wanananai" es algo digno de alabanza, quiero decir, no debe ser nada fácil panoramizar cada loop de voces, como en "hottesto", en una métrica que no puede estar lo más lejos de un compás 4/4 popero, pero aún así logrando cierta accesibilidad al oyente.



No les mentiré. Za! no hace música para todo el mundo, hasta mis amigos más abiertos me han dicho: "Coño man, ¿puedes poner algo que pueda contar?, ¡que locura!". Pero parte de mi conclusión final es esa: Se puede hablar mucho sobre "Wanananai" conceptualmente, pero en definitiva, es solo la evolución de la amistad de dos personas, y en esas conexiones hay chistes internos, y formas de ver el mundo que son solo los involucrados. Creo que Za! hace música para cagarse de la risa tocando ellos y para más nadie, afortunadamente estamos varios en el mundo que tenemos la dicha de poder disfrutar a un nivel "Hottesto" su música y reír con ellos.

Pueden conseguir su música en: www.megaflow.bandcamp.com y seguirlos en @Zamegaflow

Luis "Tafio" Méndez
Para Madre Medusa Revista
Músico
Desde que tengo conciencia musical, y habiendo vivido una maravillosa infancia en un apartamento de Palo Verde han habido dos constantes en mi vida: la primera ha sido el gusto por "la música rara", o al menos es como la percibía de niño. Digo no es común escuchar a Silvio Rodríguez y a Queen al mismo tiempo que pasas 6 horas jugando Nintendo diariamente. La segunda es una hipersensibilidad que hoy en día solo puedo describir como un arma de doble filo. No pretendo hacer de esto un escrito sobre mí, pero es importante recalcar eso para establecer el punto.

Ya mudado a Guarenas, a los 8 años, me encontré en una situación donde conseguir música no solo era complicado por mi edad, sino también por lo remota que era esa futura "ciudad satélite" de la capital; así que por mucho tiempo me refugié en lo poco que podía ver por cable y en lo que mi madre y padrastro me enseñaron. La razón por la que explico esto es sencillamente un planteamiento: no sé si esa música me marcó tanto porque era buena, o porque era lo único que tenía a la mano y repetía incesantemente durante esos años.

Lo único que sí se - ya de grande - es que esas bandas - Uriah Heep, King Crimsom, Gentle Giant, Led Zeppelin - tuvieron el poder suficiente para afectar a un niño con sus melodías, con sus bombos y sus guitarras, con ese sentido de inmediatez, incluso en sus canciones más complicadas. Eso es algo que en mi sincera opinión creo se ha perdido últimamente, sin ánimos de generalizar mucho. Y no estoy diciendo que solo las bandas de ésa época fueron las luminarias e insuperables, yo también caí en Black flag, en Fugazi, Jesus and mary Chain, Atd- i, Mineral. Todas, desde lo más "early emo" hasta el extremo crust y shoegazer, es decir "la música rara" de nuestra adolescencia internauta -porque antes de internet todo era un gran "Guarenas" musical -, y es precisamente por esa hipersensibilidad que padezco que pude apreciarlas, porque hay algo en común con todos los ejemplos anteriores: era música muy honesta.

Mi pequeña molestia es con la forma actual en que nos presentan mucha de la música independiente, desde la producción sintética de algunas bandas, hasta el "hype";carajo, el "hype" sí que lo es todo hoy en día, es más grande que la música del grupo en muchos casos, no lo digo por desacreditar, pero hay claramente una visión algo distorsionada al momento de presentar propuestas.

Hablo de la música independiente porque decir que el "hype" es algo nuevo en la industria es ridículo, y porque estoy seguro que Brian Epstein saldría de la tumba a darme unas manos. Pongamos un ejemplo: una banda de hoy saca un disco que, en su completa inocencia, cambia de alguna forma el paradigma cultural, y gracias a ello abre puertas a otras propuesta que tal vez no hubiesen sido escuchadas en el momento, todo bien allí. Ahora, por consecuencia, la nueva tendencia va a jalar a muchos proyectos que solo siguen tal línea y que no necesariamente están muy enfocados en la honestidad de su música, esto también es válido y se ha repetido mil veces, en todas las épocas y en todos los lugares.

El detalle está cuando las plataformas - medios, management, etc - por conservar esa línea, sea por intereses, por negocio, o por fregar , sobre estimulan a la audiencia con "las bandas consecuentes" que mencioné antes; se crea esta especie de "pedestal mediático" que muchas veces me resulta bastante perturbador en muchos sentidos, primero porque no dejan que esos grupos encuentren de verdad una voz propia, cosa que se logra tocando, pelándose, pasando malos ratos, es decir, conviviendo a lo "DIY " (Do It Yourself) ,creciendo junto a tus "bandmates". Segundo porque hasta la audiencia más abierta ,es en un cierto nivel programada a solo seguir esa línea e irónicamente se cierran a proyectos diferentes, a más "música rara" la cual sigue abundando afortunadamente.

Esto pasa tanto en casos como "Pitchfork", como en blogs y radios nacionales. Todo el mundo ama a Battles - incluyéndome- pero, ¿quién habla de Gentle Giant?, cuyas composiciones casi épicas y muchas veces complicadas igual no dejaban de hacer sentir que era algo sin esfuerzo y orgánico. Todo el mundo habló de "Será " de La Vida Bohéme - Un buen y muy arriesgado disco - pero ¿quién habla del Quinto Aguacate?, ¿Laberinto?, es más, ¿quién habla del grupo Sietecueros? con ese joven Yordano haciendo salsa cósmica.

Todas las bandas que mencioné, hacen o hicieron su "música rara", su música honesta, pero joder, cuando escucho etiquetas como "afro indie", y me doy cuenta que Animal Collective y Vampire Weekend se han influenciado de mucha música de esta región, me planteo el por qué simplemente no intentamos un poco conocernos a nosotros mismos y pensar más en usar el lenguaje musical en su expresión más pura, ingenua, libre y situacional, que en el bendito "hype"; digo situacional porque creo fervientemente en que la música está condicionada por el lugar, la ciudad, el país donde vives, y esto para nada significa que porque seas venezolano vas a tocar cuatro y maraca, pero tampoco quiere decir - y citando a mi mejor amigo - que "vas a ir a enseñarle rock a los gringos y europeos".

Todo conlleva a la siguiente reflexión: haz y escucha la música que identifique tu verdadera esencia, si eres músico, estudia, prepárate, pero también aprende a escuchar y asimilar, saber leer un pentagrama y ser el maestro de la armonía no es escuchar; si eres oyente, cuestiona tus gustos, cuestiona lo que te presentan, así como te cuestionas a ti mismo en este viaje que es la vida.

Yo no soy ningún experto musical o un gran intelectual y eso es algo que está lejísimo de ser mi prioridad, solo soy una persona que siente lo que escucha y aprecia mucho más la inteligencia emocional que las fórmulas, porque soy un idealista sin remedio.

En fin, esto se extendió más de la cuenta, espero que alguna fibra les toque, todo con mucho cariño, siempre.


PD: Pueden hacer un "Drinking Game" al leer esto con todas las veces que escribí "Hype"






Luis "Tafio" Méndez

Para Madre Medusa Revista


Músico

Después del brutal equilibrio que lograron en el 2010 con High violet, un trabajo que armoniosa y emocionalmente es capaz de estremecer a cualquiera, regresa Matt Berninger y The National con su características tonadas y voces.

“Trouble will find me”  se muestra como un disco maduro, donde la percusión cobra más vida y la esencia de la banda sigue latente. La pandereta, el tono tétrico y misterioso, reverberan inevitablemente emociones pasadas desde el momento que I Should Live In Salt comienza. Sin muchas impresiones. Sigo ansiosa por saber qué habrá en el resto del disco. Demons sigue con un tono suave y una letra punzante.

El levantamiento que necesitaba empieza con Fireproof que me suena más a la combinación que esperaba  conseguir en este disco: suavidad, quiebres y percusión. Sea Of Love repite la fórmula de la canción anterior. Heavenfaced vuelve al sonido inicial del disco, suave y sencillo. This Is The Last Time inicia con suavidad y tiene un aumento de ritmo hermoso y para mantenerlo, nos presentan Graceless, percusión e intensidad, una de mis favoritas. Slipped nos frena con suavidad y pandereta. En I need my girl, la sensibilidad se intensifica y la esencia de The National  se hace notar agudamente en este tema. Humiliation me manda de nuevo a las ansias reprimidas de brincar, excitante. Seguidamente, Pink Rabbit me vuelve a colocar en la densa suavidad. Finalmente, Hard To Find cierra equilibradamente el disco, dejándome con ganas de poder escuchar más.

Con el característico sonido lento, las letras intensas y una buena probada de percusión -mi parte favorita- , The National agita el 2013.


M.
***

No es difícil de predecir. 

Escuchar esta banda con algo de atención o incluso como música de fondo, ha generado siempre sensaciones duales de admiración y tristeza. Y eso es algo que se ha afianzado desde su álbum debut en 2001, de nombre homónimo al del grupo, hasta hoy con Trouble Will Find Me, lanzamiento 2013.

¿Entonces qué queda por decir realmente de esta banda tan constante en estilo, forma y fondo? 

Pues que quizás pasa a ser una especie de sub-culto que no suelta una vez que engancha. Quizás The National ya es ese regalo esperado que no impresiona pero alegra/entristece corazones cada par de años. La calidad sonora no decae, las letras no dejan de lado su intensidad, los visuales minimalistas no dejan de infundir nostalgia. Apartando la descripción canción a canción del asunto, es el título del álbum  lo que genera un vínculo fuerte junto al "ritual" de escucharlo. "Los problemas me encontrarán". Una frase que asoma posibles consecuencias luego de excesos de esas sensaciones que tan bien se proyectan en las creaciones de este grupo. Soledad, nostalgia, tristeza. Incluso rabia contenida, y alegría lejana.

Con este lanzamiento hay algo nuevo sin embargo y es que conjuntamente, salió en promo a través del Tribbeca Film Festival un documental dirigido por Tom Berninger (hermano del líder de la banda), llamado Mistaken For Strangers. Promete al menos mostrar el devenir curioso de la banda on the road, especialmente considerando que su visión de las bandas de rock independiente es más bien ridiculizante y algo desfavorable.

(Reseña de Tribecca Film Festival del documental acá: http://goo.gl/7ofXc)



Sigamos sintiéndonos pues bien representados y acogidos por melodías y frases para interpretar lo incómodo y salvaje de nuestros días nublados.

Débora



El arte de organizar sonidos y silencios es conocido históricamente como música. Si bien la música es una expresión de emociones definidas y/o indescriptibles, la misma también maneja una estructura sólida y específica, la cual puede ser transparente para quien la escucha.

Cuando tarareamos una canción porque nos gusta o porque simplemente se nos pega, no prestamos atención al número de riffs, beats o cuantas escalas de notas maneja la composición. Esto a menos que seamos músicos profesionales, o hagamos un análisis detallado  y aficionado de la canción por mera inversión pro-activa de nuestro escaso tiempo de ocio, camino a nuestras casas. Sin embargo para el asombro o aceptación de muchos (o pocos) el arte de componer canciones tiene una estrecha, invisible y hasta bonita conexión con el cálculo y el ordenamiento de cada nota musical.

En la década de los 80 surgió en Estados Unidos el género denominado MATH ROCK ó Rock Matemático, el cual tenía como principal influencia el rock progresivo, y consistía en el uso de las combinaciones numéricas como herramientas para crear canciones. Este género se caracterizó desde sus inicios por la innovación constante de sonidos, dándole prioridad a la batería, la cual maneja los tiempos de las canciones, mientras que el uso de las guitarras se mantiene bastante limpio. Los vocales en este estilo suelen ser secundarios y generalmente son grabados en menor volumen. Por lo tanto, las canciones suelen ser predominantemente instrumentales. Una entretenida montaña rusa musical, a mi modesto parecer.

(AMERICANO)



Bandas como Radiohead, Tool, Foals (en sus inicios) y Minus the Bear (en sus inicios), han sido catalogadas dentro de este género. Sin embargo en la actualidad la mayor parte de las bandas englobadas en este estilo se encuentra en Japón, donde el género se ha popularizado al punto de considerarse uno de los más imponentes.

(JAPONÉS)

Indiscutiblemente, existirá siempre un cable invisible entre el arte y la ciencia de crear música. Existirá y persistirá aunque no sepamos distinguirlo en los precisos segundos en que alguna tonada nos esté partiendo la cervical con el escalofrío que nos genera.

Bon Chance

M.
Corresponsal para MM Revista







Link a The Math Rock, Tumblr dedicado a publicar info y videos acerca de bandas de Math Rock, para los interesados con el "género" o los ya familiarizados en busca de más: AQUÍ.






Reznor es imperdible en cualquiera de sus facetas, y sus distintos proyectos afianzan la idea del alcance de su creatividad. "How To Destroy Angels" viene a ser una de esas notables tangentes a Nine Inch Nails que en definitiva cada vez se manifiesta con más euforia.

Welcome Oblivion (Marzo 5 2013) se titula la más reciente compilación de este proyecto independiente, siendo este sin embargo su álbum debut de estudio. Escuchar solo un track basta para disparar las sensaciones, el estímulo visual y enérgico a un lugar mucho más dinámico, aunque también algo misterioso. Bajos característicos sumergen los sentidos en un pequeño trance que ambiciona acoplarse más y más a la esfera sonora. Un álbum perfecto tanto para los soñadores de día como para los atormentados de noche.

Sí hay elemento nuevos. Sí hay más "alegría", si es que así se le puede llamar al dinamismo y nuevas melodías incorporadas. En definitiva las armonías de algunas canciones como Ice Age y On The Wing transmiten algo de optimismo aunque no traten de nada por el estilo. Pero quizás lo más fantástico termina por ser cómo se acopla el concepto visual/estético del álbum a estos sonidos tan diversos y a la vez tan distintivos. La sensación que queda es algo así como una paulatina sintonía con la interferencia.

Es un "seguro" que seguiremos escuchando más de How to Destroy Angels. Y en definitiva con ansias los seguirán esperando nuestros audífonos.

O.P Deb
Para MM Revista.


Después de tanto y tan poco:



El Volúmen TRES de Madre MeduSa Revista. Está latente  la promesa de al menos dejar expuesto bastante material para su destrucción o construcción de ideas. Invitamos a la expresión, el intercambio, y expresamos admiración para quienes de nuevo contribuyeron con sus valiosos productos artísticos, creaciones y perspectivas. Sin más:


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